No queda tan lejos esa época en la que  “lo más” en una discoteca era encontrarte con la fluorescencia ultravioleta (sí, esas luces que iluminaban sonrisas y gin tonic). Desde entonces, la evolución de los efectos especiales ha sido imparable, hasta el punto de que más que un elemento de la fiesta, han empezado a constituir una fiesta en sí mismos: nada es comparable a “sentir” una lluvia de confeti por sorpresa, o a ver cómo surge tu artista favorito en medio de un humo denso, llamaradas de fuego, columnas de CO2 o fuego frio.

Probablemente ningún negocio pueda beneficiarse tanto de esto como el de las discotecas móviles, que viven de la animación de eventos y cuya demanda (pero, ojo, también su competencia) aumenta cada día. A continuación te ofrecemos algunos consejos para que tus fiestas, al día siguiente, sean las más comentadas.

Se puede elegir entre multitud de efectos, desde los más impactantes, como los lanzallamas, para los cuales hay que tener instalaciones adecuadas y un cierto conocimiento, hasta los más sencillos, pero también divertidos, como las máquinas de burbujas. Sin embargo, aquí nos centraremos en dos: la máquina de humo (imprescindible si queremos crear una atmósfera misteriosa y un complemento perfecto para los juegos de luces) y en un elemento mágico e intemporal: el confeti.

Las posibilidades son infinitas pero el producto estrella son, sin duda, los cañones de confeti. Los cañones manuales son más sencillos y se accionan con un simple movimiento de muñeca. Pero los verdaderos generadores de ilusiones colectivas, en esas grandiosas e hipnóticas lluvias de confeti, son los cañones eléctricos, activados con sencillas y económicas máquinas como el One Shot (para un disparo de confeti) o el 4 Shot (con el que se puede disparar hasta 4 cartuchos de confeti).

Puede que el gran objetivo de una empresa de animación sea que la gente, bajo una de esas lluvias se diga a si mismo: ¡Hacia tiempo que no me lo pasaba como hoy!