Los Estados Unidos siempre han sido un espejo donde mirarnos en la promoción y venta del deporte. Quizás por ello su cultura en el deporte de masas sea polideportiva a diferencia de nuestro país. Los americanos desde hace más de cuarenta años ya ven el deporte como un negocio y un espectáculo. Este negocio del espectáculo comprende actuaciones en los parones, menús para cenar en el recinto deportivo, e incluso la teatralización de ciertos aspectos fuera del ámbito competitivo, para lo cual emplea ciertos efectos especiales.

Las presentaciones suelen realzarse apoyadas con alguna máquina de humo, con lanzallamas, máquinas de CO2, e incluso con los novedosos Sparkular, o máquinas de fuego frio, para dotar de suspense y ocultar la cara del jugador hasta que es presentado. En España esto ha llegado sobre todo al baloncesto en partidos importantes. Pero esa oscuridad y ese humo todavía podrían tener más recorrido.

¡Anima a tu hijo con cañones de confeti!

Lo que sí que ya está plenamente institucionalizado, en finales y partidos importantes a lo largo y ancho de nuestro país y de todo el mundo son los confetis, que muchas veces tienen el color del campeón. Los cañones de confeti son capaces de producir un efecto lúdico inmediato, ya que expulsan un montón de papeles en poco tiempo, Normalmente, con Queen sonando de fondo. Hemos tenido la suerte de emocionarnos con nuestras selecciones, cuando los capitanes han recogido el trofeo de campeones de Europa o del mundo bañados en confeti.

Este producto tan simple pero a la vez tan pintón no debemos entenderlo como algo de uso exclusivo en el deporte profesional. También existe la venta de confeti para otras actividades o celebraciones deportivas más modestas. Puede servir para la final de algún campeonato regional. Pero además, puede ser simplemente una manera divertida y diferente de animar en los partidos de tu equipo, de tu colegio o de tu hijo, y hacer que se sienta importante.